Alguien quiere grabar conmigo. ¿Cómo sé si es de fiar?
Un perfil de Instagram muy cuidado demuestra poquísimo. Las cámaras caras demuestran todavía menos. Cualquiera puede decir que lleva años en el sector.
Lo que importa es si la oferta se aclara cuando haces preguntas normales.

¿Qué papel tiene esa persona en la producción? ¿Fotógrafo? ¿Productor? ¿Creador? ¿Intérprete? Si quien organiza el rodaje también pretende participar sexualmente, deberías saberlo antes de aceptar viajar. Si participa otro intérprete, deberías saber quién. Si la respuesta a las preguntas básicas acaba siendo una y otra vez ‘ya lo arreglamos cuando llegues’, yo frenaría todo el proceso.
Lo mismo ocurre con el trabajo. Palabras como sensual, atrevido, maduro y provocativo sirven para describir el ambiente y casi no sirven para definir límites. Pregunta qué ocurre realmente. ¿Fotografía de desnudo? ¿Poses explícitas? ¿Sexo oral? ¿Penetración? ¿Planos de eyaculaciones? ¿Sexo simulado? ¿Nada de sexo? Es mucho más fácil decidir con palabras claras.
El dinero debería resultar igual de poco emocionante. ¿Cuál es el caché, cuánto dura la jornada, quién paga el viaje, dónde te alojas, cuándo cobras, qué pasa si la jornada se alarga y qué usos se incluyen? Un proyecto real puede seguir evolucionando creativamente, pero el acuerdo comercial básico no debería mutar cada vez que preguntas por él.
La publicación es otra cosa que no dejaría para el final. El rodaje puede acabar antes de cenar y el material seguir en internet durante años. ¿Dónde irá? ¿Quién es el propietario del trabajo terminado? ¿Pueden usarse clips para promoción? ¿Puede licenciarse a otros medios? ¿Qué nombre llevará asociado? ¿Te dan una copia del acuerdo?
Una de las pruebas más sencillas es cómo se comporta alguien cuando preguntas algo ligeramente incómodo. ¿Puedo ver primero la documentación? ¿Qué pasa si paro? ¿Quién estará realmente en la habitación? ¿Qué pruebas de ITS se esperan? ¿Tengo que mostrar la cara? Si esas preguntas irritan a alguien o le vuelven evasivo, te dicen mucho más que un portfolio vistoso.
Las referencias pueden ser útiles, pero no dejaría toda la decisión en sus manos. Otras intérpretes pueden haber tenido una buena experiencia y, aun así, tú no encajar en la producción. El objetivo no es demostrar que alguien es buena persona en cualquier circunstancia. Es confirmar que este trabajo concreto es real, comprensible y algo que quieres hacer de verdad.
Mis producciones son pequeñas, y eso hace que esta claridad sea más importante, no menos. Las personas implicadas, el pago, el proyecto, la publicación y los límites se hablan antes de contratar. Prefiero responder de antemano a un montón de preguntas a que alguien llegue sin tener claro todavía qué ha aceptado.
